Constitución
de Cádiz, 1812
El
Archivo General de la Nación resguarda un impreso empastado
de la Constitución de Cádiz, editado en 1812 en
la Imprenta Real por don Manuel Antonio Valdés, impresor
de cámara de su majestad. Entre los diputados firmantes
destaca la presencia de José María Gutiérrez
de Terán, por la Nueva España.
En
1808, Napoleón Bonaparte invadió España,
entregó la corona a José Bonaparte y la familia
real se trasladó a Francia. A partir de estos acontecimientos
se crearon juntas provinciales, mismas que se albergaron en
la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino que reforzó
la resistencia en contra de la invasión napoleónica,
y se instauró primero en Aranjuez, luego en Madrid, en
Sevilla y al final en Cádiz.
En
esta última ciudad, la Junta Central convocó a
Cortes Extraordinarias y Constituyentes, rompiendo con el protocolo
tradicional en el que sólo el rey tenía facultades
de convocarlas y presidirlas. Sin embargo, ante la ausencia
de Fernando VII, la Junta Central se disolvió y se integró
una regencia que actuaría en nombre del rey. Ésta
convocó a los diputados y comenzó sus sesiones
el 10 de septiembre de 1810. A partir de entonces se discutieron
y redactaron las propuestas que dieron origen a la versión
definitiva de la Constitución Política de la Monarquía
Española, promulgada el 19 de marzo de 1812.
La
Constitución de Cádiz está dividida en
10 títulos. El primero trata sobre la nación española
y los españoles. El segundo sobre el territorio, religión
y gobierno. El tercero sobre las cortes y el establecimiento
de una sola Cámara de Diputados. El cuarto declara al
rey persona sagrada e inviolable. El quinto versa sobre los
tribunales y la administración de justicia. El sexto
sobre el gobierno interior de los pueblos y sus provincias.
El séptimo sobre contribuciones y exenciones de impuestos.
El octavo sobre el ejército y la armada. El noveno sobre
el establecimiento de escuelas públicas y la libertad
de imprenta. El décimo sobre la Observancia de la Constitución.
 Después
del Tratado de Valencay firmado en diciembre de 1813, Napoleón
reconoció como rey de España a Fernando VII, quien
regresó después de su exilio en Francia y en mayo
de 1814 derogó por decreto la Constitución de
Cádiz.
Pedro
Aguado Bleye, Manual de historia de España,
t. III, Editorial Espasa, 8
ed., Madrid, pp. 556-557.
Pilar
Queralt del Hierro, “Las Cortes de Cádiz. Una revolución
política que pudo haber triunfado”, en Historia
y Vida, núm. 464, Madrid, 2007, pp. 78-83.