Levantamiento
de la excomunión al cura Hidalgo y sus seqüaces,
1810
El
29 de diciembre de 1810, el licenciado Mariano Escandón —conde
de Sierra Gorda y gobernador del obispado de Valladolid, hoy
Morelia— expidió un documento para levantar la
excomunión dictada en contra del cura Miguel Hidalgo
y “sus seqüaces”, impuesta por el abad Manuel
Abad y Queipo.
El
conde de Sierra Gorda tomó en cuenta que la censura eclesiástica
hecha a los insurgentes “causó gran novedad en
los conventos de religiosas” y conmoción en la
“gente baxa”, la cual consideró que la exomunión
era ineficaz por haber sido “fulminada por un europeo,
y que aún no estaba consagrado”.
Por
temor a que creciera el descontento y se derramara más
sangre en un “pueblo dividido ya en partidos” si
no se levantaba la excomunión, Escandón se hizo
cargo del asunto y, tras consultar a teólogos y juristas,
ordenó que “se fixen rotulones, levantando la excomunión,
con lo que en efecto se sosegó la inquietud del pueblo
rudo y no se despreció escandalosamente la censura”.
Impresos
oficiales, vol. 31, exp. 30, f. 210.