FICHA

Proclama de Agustín de Iturbide donde convoca
la instalación del Congreso Constituyente, Noviembre 1821*

Juan O’Donojú, virrey de la Nueva España, arribó a Veracruz a principios de agosto de 1821. Él e Iturbide firmaron los Tratados de Córdoba, cuyo contenido era muy parecido al del Plan de Iguala (24 de febrero de 1821), salvo en el punto relativo a quién ocuparía el trono del Imperio Mexicano. En el de Iguala se estipulaba que, si Fernando VII no aceptaba la corona mexicana, se coronaría la “testa de un monarca europeo”; en cambio, los Tratados de Córdoba dejaban abierta la posibilidad de que, si ninguno de los propuestos aceptaba, las Cortes del Reino determinarían quién ocuparía el cargo. De esta manera, se abría el camino para que Iturbide llegara a ser emperador, lo cual no era del agrado de los insurgentes que habían pactado con él la Independencia.
 
            Una vez firmados los tratados -y enarbolando como enseña la Unión, la Religión y la Independencia, simbolizadas en los colores verde, blanco y rojo-, el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 en medio de un gran festejo popular preparado para la ocasión, que recreaba el arribo de los virreyes a la ciudad de México.

            Al día siguiente, la Junta Provisional Gubernativa, integrada por 38 miembros, proclamó la Independencia del Imperio Mexicano. También designó a quienes formarían la Regencia del Imperio, que gobernaría en espera del arribo de Fernando VII: Juan O'Donojú, el oidor Isidro Yáñez, Manuel de la Bárcena, gobernador de la Mitra de Valladolid, Manuel Velázquez de León y el propio Iturbide, quien la presidía. Asimismo, "se hizo la elección de cuatro ministros de Estado, que recayó en el Pbro. Lic. José Manuel Herrera, para Relaciones Interiores y Exteriores; en D. Rafael Pérez Maldonado, para Hacienda; en D. José Domínguez Manzo, para Justicia y Negocios Eclesiásticos; en D. Miguel Medina, para Guerra y Marina."

            Unos días después, el 8 de octubre de 1821, murió O’Donojú, ocupando su lugar en este organismo Antonio Joaquín Pérez, obispo de Puebla y miembro de la Junta Provisional.

            Mientras crecía el fervor ituribidista se ponía en marcha el proceso de elección del congreso mexicano, conducido por la Junta Provisional Gubernativa. Un intenso debate precedió a la decisión de cómo debería ser convocado, si con una o con dos cámaras, y la forma como se consideraría la representación, si por número de habitantes o por sectores sociales. La convocatoria, finalmente expedida el 17 de noviembre de 1821, combinó ambas formas para que fuesen electos 169 diputados.

            En el documento que nos ocupa, originalmente intitulado “Proclama del Generalísimo a sus conciudadanos para la convocatoria del Congreso” y firmado en 1821, Iturbide expresó que la Junta Provisional Gubernativa nunca se propuso dictar leyes permanentes ni formular la Constitución del Estado, pues esta función correspondía únicamente al congreso. Así, exhortaba a los americanos para que eligieran a los diputados, quienes tendrían la responsabilidad de “…establecer en México las leyes que han de gobernaros: de su elección depende vuestra suerte y la de las generaciones venideras. ¡Sean ellos tales que hagan vuestra prosperidad y vuestra gloria!”

            El congreso empezó a sesionar el 24 de febrero de 1822, y el 19 de mayo siguiente aprobó el nombramiento de Iturbide como emperador. El 31 de octubre del mismo año, el emperador decretó la disolución del congreso, argumentando que éste no había avanzado en su trabajo y pretendía ejercer los “títulos de la soberanía”, y el 13 de noviembre dispuso el establecimiento de la Junta Instituyente, integrada por varios diputados del congreso disuelto,  para que elaboraran una constitución.

            El 2 de diciembre de 1822, Antonio López de Santa Anna se levantó en armas proclamando la república. Poco después, se unieron al movimiento los insurgentes Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero. El emperador envió al general Echavarri a someter a los rebeles quien, lejos de hacerlo, se unió a ellos, firmando el 1° de febrero de 1823 el Acta de Casa Mata. En este documento, se conjugaba la posición de los insurgentes y la de los miembros del congreso disuelto, cuya reinstalación se exigía sólo para que efectuara la convocatoria de uno nuevo.
 
           Con el propósito de desactivar la rebelión, Iturbide decretó, el 4 de marzo de 1823, la reinstalación del congreso, disuelto por él meses antes. Finalmente el 19 de mayo de 1823 abdicó, expatriándose voluntariamente más tarde, pues la magnitud de las discordias hacía imposible la convivencia con sus adversarios políticos.


* Gobernación s. XIX, Sección (127 Y 128), Serie Gobernación S/S vol. 11, exp. 16.

- Lucas Alamán, Historia de México desde los primeros momentos que   prepararon su Independencia en el año de 1808 hasta el presente, 5 ts.   México, Instituto Cultural Helénico/FCE, 1985.

- Timothy E Anna, El imperio de Iturbide, México, Conaculta/Alianza   Editorial, 1991.

- Ernesto Lemoine, Documentos para la historia del México independiente.   Insurgencia y República Federal. 1808-1824, México, Miguel Ángel Porrúa,   1987.


- Lorenzo de Zavala, Ensayo Histórico de las Revoluciones de México desde   1808 hasta 1830, México, Instituto Cultural Helénico/FCE, 1985.