Como parte de las acciones
para promover y difundir el acervo histórico a su
resguardo, el Archivo General de la Nación inició
el ciclo “Conversando con nuestros investigadores”;
en el acto inaugural celebrado el 21 de octubre en la cúpula
del recinto, la doctora Aurora Gómez Galvarriato
Freer, directora general del AGN, dio la bienvenida a John
Tutino, profesor e investigador de la Universidad de Georgetown,
Washington, quien presentó la ponencia: “Las
Nuevas Españas, los orígenes del capitalismo
y ¿qué pasó?".
El doctor Tutino dijo que “debemos de repensar la
historia”, disciplina que ha sido auxiliar de las
naciones en un aspecto de legitimación; en una época
de interrelación mundial que en Mesoamérica
se inició en el siglo XVI, “la Nueva España
fue un participante central en los procesos de globalización
en el mundo”; pero, aseveró el investigador,
existían dos Nuevas Españas y una de ellas
fue el centro de origen del capitalismo mundial.
Entonces, ¿qué pasó? El profesor Tutino
respondió a su cuestionamiento señalando que,
en una vista preliminar, una de las dos Nuevas Españas
estaba en los imperios mesoamericanos, en la civilización
prehispánica, la otra se asentaba en el Bajío,
al norte de la región donde existían otro
tipo de organizaciones; a la primera la definió mesoamericana
española y a la otra como parte de la Norteamérica
española. La primera comprendía desde Michoacán,
el valle de México, el Mezquital, Puebla hacia el
sur, más allá de Guatemala; en estas regiones,
aunque había conquista e imposición comercial,
seguía la la vida cotidiana de la civilización
mesoamericana en los pueblos y regiones donde se asentaban
“4 mil repúblicas de indios”.
En la Norteamérica española existían
250 “republicas de indios”, vivían en
reales de minas y haciendas, éstas fueron la base
social y estaban organizadas comercialmente; la hacienda
fue una dinámica de “trabaja para la empresa
y vive en la empresa”. En la Norteamérica española
se concentraba el banco más importante, la agricultura,
ganadería, y minas de plata de Zacatecas y Guanajuato,
todo el comercio del norte pasaba por Querétaro,
originado por el pueblo otomí. La plata de esta zona
impulsó el comercio trasatlántico y traspacífico,
época en que se consolidó la globalización.
Tutino señaló también que en los siglos
XVII y XVIII el Bajío tenía un capitalismo
avanzado, con un origen comercial que no fue español
sino otomí; Querétaro fue el centro productivo
más importante por su ubicación territorial;
los españoles, que la consideraron zona estratégica,
se la apropiaron para controlarla; “tenemos que reconocer
que gran parte del capitalismo mundial principio en Norteamérica
española”, concluyó el especialista
en historia de México y de las civilizaciones latinoamericanas.