Constitución de 1917

Presentación


El Archivo General de la Nación desea contribuir a un mayor y mejor entendimiento de la Revolución mexicana y aquí presenta una selección de documentos para invitar a estudiar tan importante acervo. Este período de nuestro pasado común está amenazado con la fatiga de las interpretaciones amparadas en su celebración. Fluyen demasiadas opiniones no fundamentadas en la evidencia empírica, excesos verbales sin el respaldo de las fuentes primarias. Toda revolución es un conflicto por el poder, una senda de tragedia y contradicciones con la esperanza del cambio, una lucha fraticida, un fuego incontrolado que devora. Tenemos presente que existen algunos ejemplos culturalmente cercanos: los hechos iniciados con la memorable toma de La Bastilla fueron desbordados por la lucha entre jacobinos y girondinos; al asalto del Palacio de Invierno siguió la confrontación entre bolcheviques y mencheviques mientras se gestaba otra era de nocturnidad en la civilización. Con posterioridad a nuestro periodo revolucionario, la Guerra de España ratificó la condición cainita de los hombres y la lucha de Sierra Maestra se prolongó en purgas. La gesta mexicana no pudo ser diferente. Las diversas visiones del mundo, los intereses de clase y concepciones contrarias de la justicia y la propiedad, encarnaron en facciones y desencuentros animados por el control del monopolio político. Cayó sobre México una tormenta de sangre convulsa porque no podía haber una voluntad lineal que animara la marcha del destino nacional. Sin embargo, nuestro mundo no sería igual sin esos acontecimientos y tampoco sería mejor. Aunque el intervalo de las generaciones tiende a la emisión de juicios con premisas del presente, confundir los hechos con sus consecuencias es siempre un riesgo grosero, una indolencia intelectual. Falsificar el pasado con interpretaciones estridentes deja el devenir a la deriva y sugiere que nuestra realidad está liada al azar. En verdad las convulsiones sociales inician antes de sus síntomas y se descomponen más allá de las páginas cinceladas. Hoy, desde el Palacio de Lecumberri, asiento del Archivo General de la Nación y recinto donde fue segada la vida del presidente Francisco I. Madero, nos importa conocer, acercarnos a la gramática de los hechos, evitar nuevos desastres e inaceptables desequilibrios, pero también no consentir las imposturas, la revisión atada a la política, la exaltación emotiva o la cólera de las ideologías a manera de interpretaciones doctas.


arriba última actualización: 27 | 04 | 2010